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Del libro: "Reino Maya", 1990
Yo conozco una ciudad por donde antaño pasaban caravanas. Ya no transitan. Desde los tiempos en que una mujer vertía su efigie en sal, ya no se ve dromedario alguno; no llegó a la ciudad nadie que trajera nuevas, inventos, mercancías. Aislados están en medio de las travesías porque el viento esparció todas las calzadas. La ciudad tiene un fortín de adobe y más tumbas dispersas que vivientes. Por la noche se prenden las hogueras y a su fulgor se ven muchachas salvajes rubias y altas en medio del desierto. Olor hay de antigüedad aquí, olor de humedad a cripta y baño abandonados. Olor a esencias remotas traídas de oscuros países de lagos y junglas, ciérnagas y ríos, llegadas hasta acá en anchas canoas vistosas como palanquines. Esta es la ciudad perdida en las montañas. Se es feliz por recordar. Aire de música y espliego sacude los cabellos y por los ojos pasa de las hijas de los ancianos, rubias y altas en medio del desierto.
Del libro: "El Reloj del infierno", 1999.
Non Serviam
YO TE DARE una ciudad que existe, pero nadie lo sabe. La hicieron seres de otros mundos, pero sólo dejaron ésta. Está en medio de las montañas, al fondo de un desfiladero tenebroso. Las rocas lucen bajo la luna con tantos colores como con el sol, y los árboles suenan a caireles de lámparas en un templo oriental. Miles de casas están excavadas en los muros. Nadie aparece, pero están. Hombres con piel de duna y mujeres hechas con frutos. No aparecen, pero está. Están con sus ojos de ónice, ágata, aguamarina, las mismas piedras que en vetas se hallan en sus casas por dentro. Todo esto te daré. Esto, y un amor que no te rechace tras que te domine o le domines. Y un hijo sin dolor. Y una muerte como este paisaje. Si me sirves. El oro se destila con sólo impregnar los cuerpos de agua a la caída de la tarde y la plata, de la piel, con sólo aguardar un rato bajo la luna. Si me sirves. Si me sirves, a ti también te servirán estas gentes. Míralos cómo se esconden a nuestra vista. Es llegar la noche que se encierran en sus cuevas por no se sabe qué miedo. Por miedo no se sabe a qué, apagan las velas pronto y hablan más bajo todavía. Temen aun estar escondidos en el desierto, ocultos de la luz, adentro de las montañas. Todo te lo daré. También tu propio tesoro que conservo desde los días antes de que tú nacieras. Tú, si me sirves.
Né en Granada en 1953, il habite en Guadix. Critique et professeur de Littérature. Auteur des romans: La Montagne Harmonique, 1986; Kalaát Horra, 1991 (re-edition Les prairie célestes, 1999), La lumière de la sang, 1997; Le Disciple aimé, 2000. Essai: Traité de l'Alhambra Hermétique, 1988, 1991. Narration: Conte du ruisseau de la vie, 1991. Recueils de poésie: Poèmes de l'Alhambra, 1974; Retable de Lune, 1980, L'Emotion blanche, 1980, La ville des Coupoles, 1980, 1981, Les corps glorieux, 1982, Les hauteurs lugubres, 1984, Le galion tourmenté, 1990, Royaume Maya, 1990, La Quibla, 1991, Beth Haim , 1995, Le soleil des âmes, 1995, Le Saint-Sépulcre, 1998, Horloge de l'Enfer, 1999, Le grand jardin du ciel, 2000.
Il est le suzerain de la Connaissance, poète, romancier, essayiste, auteur de nombreux et incomparables livres, il guide le langage avec une telle présition qu'il est capable de créer dans la conscience du lecteur la motivation exacte qu'il veut. Il domine les formes et fonds, sa poésie confére un des états plus extraordinaire à que peut plainer l'Homme. Il est -actuellement- une des voix plus renommées de la poésie espagnole. |
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