|
Sobre este lugar elegido por los judíos todos arrojan piedras sobre mi silencio me castigan más allá de la muerte no hay reposo en mi alma una lanza atraviesa mi vida por contrariar a mi padre con todas estas piedras erigiré la imagen terrible del corazón humano como una inmensa piedra filuda que no deja de caer sobre el tiempo.
Llueven piedras sobre mi tumba
SÓCRATES
Que nadie venga a decirme a esta hora que el cuerpo es un estorbo He descubierto, muchachos, que el placer y el dolor muerden la misma cola. Apenas me quitaron las cadenas sentí que la música de Orfeo me había convertido en ruiseñor y la mirada de Agamenón, pastor de hombres, me transmutaba en águila. Ahora no quiero lágrimas ni lamentos No olviden que le he ofrecido un gallo a Esculapio, él me curó de la vida. A la muerte todavía no le debo nada.
Gustavo Tatis Guerra: Su infancia transcurrió en los patios de Sahagún, Córdoba, su tierra natal, y Montería. Ha publicado cuatro poemarios: Conjuros del navegante (1988), El edén encendido (1994), Con el perdón de los pájaros (1996) y He venido a ver las nubes (2007). Hizo una antología de la obra poética de Ibarra Merlano y un ensayo denominado Un humanista frente al mar. También es autor de La ciudad amurallada (Crónicas de Cartagena de Indias, 2002), Alejandro vino a salvar los peces (Premio Nacional de Cuento Infantil Comfamiliar del Atlántico, 2002), del ensayo sobre Virginia Woolf Bailaré sobre las piedras incendiadas (2004). Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés y alemán. Es Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, 1992; y nominado en tres oportunidades: en 1993, 1995 y 1997. Ganó en 2003 el Premio de Periodismo «Álvaro Cepeda Samudio». Es editor cultural del diario El Universal, Cartagena
|