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He envejecido en los caminos en busca de la esperanza. . . buscándote. . . Te añoro tanto como mis párpados añoran a mis ojos. Voy corriendo hacia ti buscando tu luz en mi oscuridad. Átate amigo mío a mi corazón, crece y brota en él, quizá el mundo sea más pequeño. No puedo sentir tu sufrimiento, porque estoy gozándolo. Entre nosotros una guerra continua, yo quiero ser yo y tú quieres ser todo. Se encuentran, se saludan, se hablan, se toman algo juntos, se separan, y no dejan ninguna huella de sentimiento, ya es la costumbre. Hacia ti voy caminando porque yo solo existo en ti. Me robaron las mañanas los crepúsculos y los sueños entonces ÍÒä Çááå Tanta envidia tantos celos chupa el mundo y déjame en paz. Al nacer y saliendo de las entrañas cayeron mis alas y hasta hoy sigo intentando volar. No llores no llores ahora, déjame primero terminar el barco. Detrás del sueño voy volando a recoger las estrellas de luz de la tuya, inmensa. Alguien llama abre tu corazón y no cierres las ventanas de tus ojos, alguien busca refugio. Sola en la vida como una luciérnaga en un camino oscuro en una ciudad muerta. Sus piernas son muy largas, empiezan en los brazos de la patria y terminan en la garganta del exilio. ¿Has oído mi silencio? es el único que sabe cuanto te quiero. Ojalá se estiren mis manos, que crucen los continentes para abrazarte. Ayúdame a encontrar a mi familia, a mi tierra, a mi patria. Ayúdame a encontrar mi identidad en ti.
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